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Ana Miranda

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Ahorra miles de pesos reciclando artículos de bebé.

Posted by Ana Miranda on Jul 28, 2016 2:55:27 PM
¿Cuna, colecho, esterilizador de biberones, cojín de lactancia, extractor de leche, sillita para auto, booster, bambineto, carriola, pañalera, cambiador, colchón  antireflujo, espejo retrovisor, reja de seguridad, monitor de vigilancia, andadera, periquera...y un largo etcétera. Se necesitan? ¿Son moda? ¿Mi bebé las pide? ¿Cuánto tiempo se van a usar realmente y cuánto se desgastarán? ¿Qué voy a hacer con ellas cuando no las necesite más?

Cuando Danny Jr. nació, como todos los papás primerizos quisimos correr a comprar "lo mejor" para la llegada de nuestro pequeño, lo primero que visitamos fue una Expo tu bebé y tú enorme "con grandes descuentos" al recorrerla todo se nos antojaba; no lo niego, compramos un par de cosas, afortunadamente desde hace ya un año y medio las seguimos usando. Pero el secreto fue, pensar con calma.

Gracias a que no lograron convencernos de que la cuna de moda era la mejor opción, hoy disfrutamos de un delicioso colecho en tribu, gracias a que no sabíamos cómo quedaría instalada "la recámara de nuestros sueños" mi marido imprimió su amor en un maravilloso mueble que arregló y pintó junto con su papá, para la pequeña ropa que aún no tenía "un espacio definido". Hoy sé, que nos salvamos de algunos gastos innecesarios y otros que pudieron programarse o presupuestarse con tiempo.

Decidimos guiarnos por lo más sencillo: calientito, limpio, comido y arropado con mamá. Eso nos ha ahorrado varios miles de pesos.

Las economías y mercadotecnias a nivel global, tienen un fin común: consumir.

Muchas campañas tienen como primera pinta una "imagen verde, amigable con el planeta", pero detrás hay un uso desmedido de materia prima nueva que sale de los recursos que nuestro planeta nos da, y regresa a él, desgraciadamente en muchas ocasiones, de la peor forma. 

La física nos dice: toda la materia es constante nada desaparece, no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Eso, para el ritmo en que consumimos hoy, es un gran peso para nuestro planeta, y por supuesto para las generaciones que vienen, que tendrán que lidiar con él, así como nosotros cargamos el que dejaron nuestros antepasados.

Claro, hoy existe más conciencia de ello, con pequeñas acciones como los pañales de tela o biodegradables muchas mamás contribuyen a dejar menos desechos. Pero porqué algunos tienen más consciencia de la huella que dejarán  en el planeta que otros ¿es una moda verde? O ¿tan sólo se trata de ser más consientes?

El otro día, en una reunión de mamis, comiendo, nos trajeron a todas el vaso de jugo que cada quien pidió, una de ellas empezó a tomar del vaso y yo pregunté: ¿quieres popote? Después de abrir el mío por supuesto y me dijo: "no gracias". No me quede con la duda y pregunté porqué. Me dijo: es una cosa mía y de mi marido, una bobería, él dice que los popotes desechables no tienen sentido para los adultos, bien pueden tomar del vaso y solo contaminan. Puf! Me cayó un 20 del tamaño del mundo, pensando en grandes cambios, al no comprar sin sentido "demasiadas" cosas para mi bebé y dejando escapar las pequeñas acciones diarias que contribuyen de menos a más. Caí en cuenta que el secreto no es solo pensar con calma, ni haberme salvado y ahorrar miles, sino también ser más consientes.

Uno de los artículos de "Brújula de compra" del año pasado, publicado por  PROFECO dice que: "....puedes gastar de 10 mil hasta 125 mil pesos... ", si se compra una lista de aproximadamente 35 artículos "necesarios", más no indispensables para un recién nacido.

Muchos de esos artículos, tendrán un precio alto en función de su demanda en el mercado y evidentemente del lugar de compra; sin embargo, gran cantidad de ellos podrían  adquirirse a un precio menor si fueran reutilizados por varios bebés, siempre que el artículo lo permita y las condiciones del mismo también.

El recurso ahorrado, podría utilizarse para productos consumibles insustituibles o para adquirir algún bien más grande. 

Contaminaríamos menos al generar menos demanda por los artículos, apoyaríamos nuestra economía y la de la familia que vende el artículo al generar una venta-compra más justa, y comenzaríamos a generar un círculo de apoyo donde el consumo local es privilegiado, al tratarse de un mercado muy específico que ofrece realmente lo que sí es funcional y se va a utilizar.

Hoy, intento concientizar todos los días que "lo mejor" para mi bebé a veces no tiene precio, sino valor, y que eso que él necesita en ocasiones no está en las ventas nocturnas, si no entre mis brazos o en lo que le vamos a dejar su papá y yo en el aire, el agua y el planeta para que disfrute. Y ...¿porqué no? En aquellos lugares donde se apoye el consumo local a través de compras conscientes.

 

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Pensamientos de una mamá: Ana

Posted by Ana Miranda on Jun 26, 2016 8:34:24 PM

Soy Ana, mamá por convicción de dos bebés, uno con alas que nos mira y guía desde el cielo; y otro torbellino aquí en la tierra de 17 meses. Abogada de profesión, y esposa por decisión.

La maternidad para mí ha sido, reveladora. Es la palabra perfecta.

Ese primer Bebito, nuestro "Chanchito", solo nos acompañó en mi panza por escasas 6 semanas, pero dejó una huella imborrable, como sólo saben imprimirlas los hermanos mayores. Después de él, lo único que veía claro era el túnel más oscuro, y zas...en medio de eso, la luz más brillante de un momento a otro: Danny Jr.

Cuando Danny llegó a nuestras vidas después de una pérdida tan grande, el mundo se me puso de cabeza. Todos los miedos más profundos que conocía y no conocía, se peleaban a diario con las esperanzas e ilusiones que jamás soñé.

Al principio, ni me la creía. Quería hacerme diario una prueba rápida para asegurarme que él seguía en mi panza (...no sé cómo, pero siempre supe que era un él!) Pero al cerrar los ojos y recordar el latido de su corazón en ese primer ultrasonido donde sólo era una manchita, mi corazón se llenaba de paz.

Las semanas empezaron a correr y pronto pudimos verlo en "pantalla" ya daba vueltas y movía sus manos, pero aún no sentía esos tumbos así que para mí todavía era solo una imagen en mi cabeza y una hinchazón ligera en mi panza. Cuando llegó la semana 15, sentí perfecto aquel gusanito, ahí la imagen se convirtió en forma y mi corazón se cambió de casa para vivir desde ese momento, entre sus manos.

Ser mamá de "Chanchito" y Danny, ha sido mi mejor metamorfosis.

Nunca como ahora, he tenido el corazón tan lleno, la casa tan desordenada, las tareas tan acumuladas, mi ropa tan descombinada, la sonrisa tan sincera después de una noche sin dormir, los ojos tan abiertos y mi alma tan plena, y por supuesto nunca como ahora me había sentido tan feliz.

Mi marido desde que Danny nació siempre se ha preguntado: "¿cómo se puede amar con tanta intensidad e incondicionalidad a alguien, sin que te de nada a cambio?"; con el tiempo él asimiló lo que sintió cuando lo cargó por primera vez, y lo que yo sentí desde que supe que estábamos embarazados...

Ellos al llegar, claro que te dan algo, terminan de darle forma, sentido a tu vida y son la revelación de la mejor versión que puedes ser de ti mismo. Son un nuevo comienzo.

El reto es, decidir qué hacemos con esa revelación.  

Ana Miranda

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Topics: Crianza