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¿Mamá consciente o mamá perfecta?

Posted by Deni Rayn on Jun 2, 2016 11:08:16 AM

En lo personal hay algunas frases que oí en momentos muy diferentes de mi vida pero que recuerdo con frecuencia y que me ayudan en la labor titánica de ser madre, una la oí cuando todavía ni me casaba:

¿Qué prefieres, tener la razón o ser feliz?

Hasta ese momento creo que siempre había creído que para ser feliz tenía que tener la razón, de entrada hubiera respondido que en todo caso, prefería tener la razón. Por suerte no era un examen si no un tema de reflexión que realmente me hizo pensar en cómo vivimos juzgando a los demás y a nosotros mismos en cuanto a lo que hacemos y como somos.

 

La otra la leí en un libro sobre crianza y era algo así como:

Una gran parte de ser “buenos padres” es disfrutar a nuestros hijos.

Cuando la leí mi hija mayor era una bebecita y no podía ni imaginarme que algún día no disfrutaría cada momento de estar con ella, 10 años más tarde sé que hay muchos momentos en los que es todo un reto no ahorcarlos (tengo también un niño de 6 años) y conforme se acerca la adolescencia, me imagino que esos momentos se incrementarán, sin embargo estoy completamente de acuerdo con que la parte quizá más importante de mi maternidad es disfrutar el día a día con mis hijos, compartir, conectar, vincularnos, escucharnos, acompañarnos y trato de enfocarme en ello.

Sin embargo, con la maternidad pueden llegan los miedos y la culpa. Esto puede hacernos disfrutar menos de los mejores momentos en la vida de nuestros hijos.

La culpa:

Es esa sensación de que lo que hacemos está mal hecho, o no es suficiente, y es resultado del juicio. Dependiendo de que tanto y con cuanta dureza nos juzguemos, sentiremos esta emoción de manera más o menos permanente en la vida. La culpa y el juicio, son resultado principalmente de las ideas y expectativas que tenemos, en este caso, acerca de lo que creemos que debe ser una madre. Si logramos concientizarlos, podemos mejorar nuestra experiencia de la maternidad. La culpa nos hace dudar, nos paraliza, nos impide tomar decisiones, y ver la situación con objetividad.

Todas hemos dudado en algún momento de nuestra manera de ser mamá, en nuestra mente tenemos un diálogo interno continuo: ¿le estaré exigiendo demasiado para su edad? ¿soy demasiado protectora? ¿lo estaré haciendo bien? El entorno no ayuda, ya que muchas personas (familiares, conocidos y hasta desconocidos!) nos cuestionan de tal manera que dudamos si lo estamos haciendo bien.

Pareciera que el mundo se dividiera en dos grupos: las “buenas madres” (lo que sea que creamos o nos hayan hecho creer que quiere decir esto) y las que no cumplen con los “requisitos”, cuando la realidad es que cada una de nosotras ejerce su maternidad de una forma distinta. Lo determina nuestro carácter, estilo de aprendizaje, la manera en que afrontamos las situaciones, nuestras circunstancias de vida, nuestros valores, etc.

Es importante recordar que cuando se tienen hijos debemos tomar decisiones, unas más importantes y otras no tanto, y que en muchas ocasiones nos equivocaremos.

Escuchar a nuestra intuición y aceptar que todo lo que hasta ahora somos, sabemos, conocemos y aseguramos puede cambiar nos puede ayudar a tomar las cosas con más calma.

 Cuando nos sentimos culpable o con dudas acerca de ser una “buena mamá” los siguientes puntos pueden ayudarnos a soltar algunas emociones negativas, para disfrutar más libremente de nuestra maternidad:

1.Cambiar “soy culpable” por “soy responsable”.
2. Tomar un tiempo para hacer algo que nos nutra como seres humanos y nos recargue las energías 
3.Formar redes de apoyo con otras mujeres que compartan la maternidad (no tenemos que ser idénticas para acompañarnos sin juicio)
4.El diálogo y la escucha comienzan en la primera infancia.

El aprender a escuchar y contener a nuestros hijos más allá de estar de acuerdo con ellos, nos permite construir con los hijos un vínculo de afecto, de confianza necesario para su crecimiento.

5. No hay una única forma o reglas universales para resolver o enfrentar situaciones.

Si aceptamos que hay diferentes formas de ser y de hacer las cosas y no un solo camino correcto, enseñamos a nuestros hijos a respetar las diferencias, a decir y hacer lo que sienten, a negociar, a confiar en ellos, a no temer a equivocarse.



 



 

Topics: Crianza