Papaki Yoga

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¿Porque quise una doula en mi parto?

Posted by Lorena Siqueiros on May 31, 2016 7:22:11 AM
  • Cuando iba a nacer Diego, mi segundo bebé, decidimos que sería un parto en casa. Instintivamente busqué a varias mujeres para que estuvieran cerca de mí. 

    Como Doula y maestra de Yoga prenatal tenía suficiente información, sin embargo, la experiencia de parir sabía que sería diferente a la de mi primera hija. Una amiga muy querida y partera pudo venir a acompañarme por 2 semanas cuando ya tenía 39. Ni con todos los libros que leí pude resolver sola el tema de tener 41 semanas y dos días y no tener indicios de trabajo de parto.

    Adri, la partera me propuso algunos remedios naturales para inducir el parto y no acepté. Para ese día me di cuenta que yo tenía otra cosa, pero no sabía muy bien qué. Adri habló conmigo una mañana de domingo. Me preguntó con un poco de lágrimas en los ojos si quería que se fuera. Sentí un gran alivio al decirle que sí. Tenemos una amistad muy linda, pero algo en nuestra logística del parto en casa no estaba resultando con ella. Y creo que no me atrevía a decirle.

    Le agradezco infinitamente esa despedida, me hizo un masaje, me dejo varias hierbas para inducir el parto y para el cuidado postparto. Nos abrazamos y se fue.

    Ese domingo salimos a desayunar con mi hermana, que se quedaría unos meses a vivir con nosotros, luego fuimos a buscar a Itzel (la ginecóloga y también Doula) al teatro (pues había llevado a su hijo). Le dije que ya tenía algunas contracciones y me dijo que después de comer pasara a su casa por el tanque de oxígeno que era parte de su protocolo para parto en casa. Después llevamos a Frida al parque. Las contracciones se pusieron más intensas, pero soportables, sentí que se acercaba el momento.

    ¿Porque no?, fuimos a comer a Polanco con Nancy, sobrina de mi marido y gran amiga. Recuerdo aún tomarme media copia de vino y sentirme relajada, pero las contracciones me obligaban a levantar la cadera del asiento, sentía mucha energía hacia abajo… Nancy le habló a mi bebé. Ojalá nazcas hoy para que pueda conocerte, pues me voy mañana a las 6 am…

    Regresamos a casa como a las 8. Ulises me comentó que estaba muy cansado porque había entrenado duro por la mañana… Ojalá no nazca hoy, me dijo… y yo le contesté, voy a intentar dormirme…

    A las 10 de la noche, sin más aviso, me bajé gateando de la cama y me fui a la habitación que habíamos preparado. Le dije a mi hermana que le mandara mensaje a todas mis amigas para que me prendieran una velita. Le llamé a Nancy para decirle que viniera si quería, pues ya iba a nacer; llamé a la doctora y a mi doula Uba para que me ayudara con Frida. 

    A las 11 ya estábamos todos ahí, Ulises dándome besos, Frida haciendo un altar con sus juguetes para mí, Martha mi hermana y Nancy integrándose a la dinámica, emocionadas. La doctora Itzel calentando arroz en la cocina y poniéndolo en mi vientre… fue delicioso. 

    Uba buscando todo lo que hiciera falta y preparando el espacio. Después cargando a Frida para que pudiera ver todo y no quisiera estar encima de mí.

    Pasaban los minutos y la ropa fue desapareciendo, empezó a estorbarme.

    Nancy y mi hermana Martha empezaron a hacerme unos masajes deliciosos, mientras Ulises me miraba, me daba besos, llenaba la tina, ponía música…

    De pronto tuve ganas de ir al agua, pedí que me revisaran y al parecer tenía 9 de dilatación… Los minutos que siguieron fueron muy intensos… 15 o 20… perdí un poco mi tranquilidad, ya no sabía que quería ni como acomodarme, Frida y Ulises se metieron conmigo a la tina, Nancy tomó la cámara y Martha empezó a llorar en algún momento… 

     Descarga aquí nuestra guía para parto en agua

    De pronto sentí que mi bebé estaba por nacer y de un pujo salió la mitad de su cabeza y se quedó ahí por un minuto. La doctora preguntó si alguien quería tocar la cabeza… yo dije: ¡Que nadie toque nada!… jaja, era una sensación muy intensa. Pasados unos segundos el dolor desapareció y todos tocaron la cabecita… hasta Frida. Estaba tan presente y tan cariñosa. Yo quería que ese pequeño descanso no terminara, pero a los pocos segundos sentí esa fuerza incontrolable dentro de mí que me llevó a empujar a mi bebé a este mundo…

    Salió del agua y lo abracé, alguien me dijo que fue niño… Le pusimos Diego Emiliano…

    Así constaté una vez más lo maravilloso que es parir acompañada… de mi pareja… y de las mujeres que hicieron de mis doulas esa noche del 7 de octubre del 2013. Cada uno llenó un huequito de mi corazón con su amor y su luz… para siempre.


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¿Que es para mí una Doula?

Es una mujer que sirve, que se entrega a la experiencia de la familia, sin juzgar, sin querer decir qué hacer. 

Me gusta conocer previamente a la familia, trabajar con ella en las clases de yoga prenatal o del curso de preparación para Dar a Luz. Escuchar sus dudas e inquietudes. Ofrecer en las clases sensaciones e información para que mamá encuentre su propia manera de Dar a Luz y herramientas para que papá pueda acompañar a su mujer con cariño, apapacho y respeto.

También disfruto mucho usar mis manos y si la madre lo desea hacerle distintos masajes. A veces papá está dando masaje en una pierna y yo en la otra… mientras mamá está en la pelota lidiando con sus contracciones. Con luz suave y música tranquila mamá puede ir lidiando con una contracción a la vez.

Muchas veces no he tenido que hacer nada más que ver parir a la Diosa… acariciando sus cabellos o tomándola de la mano. Ella sabe qué hacer. Papá se pone al frente para mirar nacer a su bebé… o al revés, papá sosteniendo a la madre y yo con la cámara… 

No hay un guión para ser doula, algunas mujeres te explican lo que esperan de tí. Otras no esperan nada más que estés ahí y las mires a los ojos cuando no saben que hacer y les recuerdes que sí pueden, que su cuerpo está hecho para parir o que falta poco. 


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