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miedo al dolor trabajo de parto

Preparación para el nacimiento: el miedo al dolor

Posted by Deni Rayn on Sep 16, 2018 5:20:07 PM

La principal fuente de ansiedad durante el trabajo de parto es el miedo, principalmente el miedo al dolor y a lo desconocido. Muy comúnmente también tenemos miedo de que algo malo pase si insistimos en un parto cuando se sugiere una cesárea.

Te proponemos examinar la historia del parto para encontrar la raíz de tus posibles temores:

  • El parto solía ser asunto de mujeres hasta hace menos de 100 años; la mayoría de las mujeres había ayudado o estado presente en partos de familiares ya que se llevaban a cabo en casa y las mujeres tenían muchos hijos, además de que se vivía cerca o junto con la familia extendida y siempre había una prima, tía o hermana embarazada.Partera doula mexicana
  • El parto empezó a ser cada vez más medicalizado. La mayoría, si no es que la totalidad de los médicos eran hombres y las mujeres (parteras) que atendían hasta ese momento los partos pasaron a segundo término como ayudantes (cuando eran en casa) o enfermeras (cuando se empezaron a llevar a cabo en el hospital).
  • El parto dejó de ser un asunto familiar llevado a cabo en un ámbito y femenino, con lo cual la mayoría de las mujeres no volvimos a enfrentarnos a uno hasta que nos tocaba el turno de parir.
  • En cuanto el parto pasó a ser un asunto médico se hicieron varios cambios para comodidad del doctor, como la posición horizontal de la madre, las luces intensas de quirófano, etc., hasta que finalmente se optó por sacarla de la escena también a ella drogándola durante el proceso de manera rutinaria, por lo que incluso las mujeres que ya habían tenido bebés, no sabían exactamente qué pasaba durante el parto.
  • Los médicos (hombres) que evidentemente nunca habían parido, pasaron de ser observadores y facilitadores, a intervenir, regular y controlar el proceso haciendo sus propias interpretaciones de lo que las mujeres hacían durante del parto y lo que, según ellos, debían o no hacer (moverse, gritar, usar o no anestesia, etc.).
  • Todo este proceso duró años, en los que las mujeres fuimos perdiendo autonomía, contacto y confianza en nuestras sensaciones, en nuestro cuerpo, en nuestros instintos, y al haber sido expulsadas de la toma de decisiones el parto se volvió algo desconocido, misterioso, temible.

Para cuando empezó a haber cada vez más mujeres médicas, la escena estaba puesta y lo que se enseñaba en la escuela de medicina tenía muy poco que ver con los conocimientos de las parteras y todo que ver con los métodos de los médicos (hombres).

Poco a poco las cosas han ido cambiando, sobre todo en otros países en donde las parteras han sido incorporadas al sistema de salud o se han revalorado y vuelto a aparecer en la escena. Las mujeres han ido recuperando el papel protagónico con los planes de parto, y se han ido validando científicamente los beneficios de los partos menos medicalizados, o humanizados como se les llama en la actualidad. Sin embargo, aún somos pocas las mujeres que hemos tenido la oportunidad de estar presentes en otros partos además del nuestro y menos aun las que hemos tenido esa oportunidad antes del nuestro, en un contexto respetuoso, por lo que el parto sigue siendo temible para muchas.

Nacimientos en México

Ahora bien, en México a diferencia de otros países más avanzados, la anestesia y analgesia epidural son las únicas opciones que ofrecen los hospitales para el manejo del dolor, por lo que muchas mujeres temiendo el dolor optan directamente por ella. Hay estudios que muestran que las mujeres con acompañamiento y apoyo continuo durante la labor de parto necesitan menos analgesia, menos intervenciones y menos cesáreas. Conoce el acompañamiento de una doula aquí.

El dolor nos da miedo porque lo asociamos a algo malo, a peligro, o a enfermedad. Un ejemplo claro en este contexto pueden ser los atletas de alto rendimiento: la labor de parto es como un maratón y el dolor es simplemente la señal del esfuerzo que está realizando nuestro cuerpo para llegar a la meta; no es una señal de alarma que nos está avisando que hay algo mal, simplemente nos dice que nuestro útero, que es un músculo, está trabajando a todo lo que da para ayudar a nuestro bebé a nacer.

El miedo al dolor hace el dolor más intenso y nos agota, en parte porque tensamos otros músculos y en parte por la angustia mental que experimentamos. Los atletas de alto rendimiento han aprendido a manejar el dolor que experimentan en sus entrenamientos y competencias porque saben que no es una señal de alarma, y que es necesario para lograr su objetivo. Si podemos mentalizarnos de esa manera durante la labor de parto, no tendremos miedo. Pero, a diferencia de los atletas no tenemos práctica, no lo hemos hecho una y otra vez para saber que no hay peligro, que somos capaces, que podemos confiar en nuestro cuerpo, ni hemos tenido la experiencia de ser testigos y aprenderlo a través de otras.

Entonces ¿cómo nos preparamos?

Hay que prepararse mental y físicamente para el esfuerzo que implica la labor de parto, igual que los atletas: ellos saben que el dolor es parte de la carrera, parte del proceso, algo por lo que hay que atravesar; no es algo que temer y hay medidas que se pueden tomar para hacerlo más llevadero; están en contacto, conocen y confían en su cuerpo y las señales que les manda.

Nosotras también podemos empezar a contactar con nuestro cuerpo, a escuchar y confiar en sus señales y en nuestra intuición.

Durante la labor de parto hay medidas que podemos tomar para hacer el dolor más llevadero:

  1. Acompañamiento y apoyo durante el proceso. (también consulta: ¿Porqué quise una doula en mi parto?)
  2. Libertad de movimiento y posiciones.
  3. Mantenerte hidratada.
  4. Alimentarse adecuadamente.
  5. Respirar adecuadamente.
  6. Buscar un ambiente de intimidad, confianza y respeto.
  7. Ser informada sobre la evolución del parto, las intervenciones y las alternativas posibles, evitar intervenciones rutinarias. (Más sobre intervenciones rutinarias y recomendaciones para el parto humanizado aquí)

Hay otras medidas importantes que podemos tomar mucho antes de estar en trabajo de parto:

  1. Tomar un curso de preparación para el nacimiento. (Programa psicoprofiláctico integral)
  2. Hacer ejercicio adecuado como yoga, pilates prenatal, natación o caminar.
  3. Meditar.
  4. Hacer un plan de parto y discutirlo con tus médicos (no sólo el ginecólogo, también el pediatra) pues es básico constatar que el personal de salud que te va a atender (incluyendo las políticas del hospital) tienen una filosofía compatible con la tuya, y si no es el caso, buscar otras opciones con tiempo.

Si confiamos plenamente en el personal de salud y en el hospital podremos estar tranquilas también al respecto de que en el caso de que me sugieran una cesárea, ésta sea realmente necesaria o de que si insisto en un parto, el personal me apoyará en mi decisión a menos de que haya realmente alguna razón médica que lo impida.

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Topics: Embarazo